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Celia Zeledón: “La mayor dificultad que una tiene como caficultora es no tener recursos económicos para trabajar”

Además de una alta estimación de cosecha, Celia está promoviendo un centro de acopio en su cooperativa, “donde todos los asociados y asociadas acopiemos nuestro café y podamos brindar ese servicio a otros productores, a un buen precio
El rol de la mujer como caficultora organizada y con capacidad de resiliencia ha sido uno de los principales enfoques que el PROCAGICA ha desarrollado.

Managua, 19 de abril de 2021 (IICA). La estrecha entrada a la casa de Celia Yasoara Zeledón Padilla no hace justicia al enorme patio trasero donde está ubicada una parcela diversificada de café. “Usted podrá encontrar cítricos, café, guayaba y chayotes. Hasta los chavalos (niños) siembran su lechuguita y ayote en el huerto familiar”, cuenta.

Las tres manzanas de terreno han sido suficiente para contar con una gran variedad de cultivos que garantizan el sustento de su familia.

El café ha sido el sustento para ella, su esposo y sus tres hijos durante muchos años, pero como la mayoría de los caficultores, la roya casi destruyó su principal medio de vida. No fue así gracias al Programa Centroamericano de Gestión Integral de la Roya del Café (PROCAGICA) y el arduo trabajo y compromiso que asumió ella como jefa de hogar.

“Cuando llegó el programa, inmediatamente accedimos porque fue como una bendición la que cayó. El café era nuevo y necesitaba su abono, manejo de las zanjas, manejo de sombra. Ahora sabemos que lo más importante en los cafetales y en cualquier cultivo es el control de las enfermedades”, recordó.

Celia decidió no perder esa oportunidad, por ello, cada conocimiento que iba adquiriendo en las capacitaciones lo compartía con su familia para el seguimiento adecuado y la puesta en marcha de las nuevas prácticas en el manejo del cultivo de café.

“La primera capacitación que recibí fue sobre enfermedades en el café, la otra fue sobre el manejo de las bandolas (ramas de los cafetales) para la estimación de cosecha y la otra fue para la broca, cómo hacer trampas para la broca”. Esta es una de las mayores plagas del café y causa enormes daños en el cultivo.

El rol de la mujer como caficultora organizada y con capacidad de resiliencia ha sido uno de los principales enfoques que el programa ha desarrollado, a través de la facilitación de espacios de formación, inclusión de cooperativas sólo de mujeres y la incorporación de productoras que aún no poseen tierras a su nombre.

“De la cooperativa somos 35 personas, de esas 19 somos mujeres, todas somos dueñas de al menos una manzanita de café y cada una la maneja. Cuando nos invitan a una capacitación tratan de que al menos vayan 50% hombres, 50% mujeres, para que vayan aprendiendo e involucrando más”, comentó Celia, quien conformó la cooperativa Comunidades Unidas.

Es de esa manera que muchas productoras como Celia han logrado obtener beneficios que les han permitido la diversificación de sus parcelas, como acceso al fondo revolvente, prácticas novedosas para el manejo de tejidos y habilidades para el monitoreo y control de plagas y enfermedades, todo esto tomando en consideración la realidad de la mujer rural en Nicaragua y las principales dificultades que deben enfrentar.

“La mayor dificultad como caficultora es no tener suficientes recursos económicos para trabajar, porque uno siempre necesita del fertilizante e insumos para tratar las enfermedades que se le presentan en el café. Cuando vino la roya, tuvimos que cortar casi toda la plantación y hacer una siembra nueva”, recordó.

Durante el 2020 y lo que va del 2021, PROCAGICA ha continuado los procesos de formación de manera virtual. Muchos son de seguimiento y monitoreo en las plantaciones de café y se llevaron a cabo a través de fotografías, animaciones y videos que permitieron a los productores recordar las principales prácticas para el manejo de cafetales.

Durante la pandemia, PROCAGICA patrocinó la creación de grupos de WhatsApp para orientación técnica.

“Yo siento que a mí no se me hace difícil verlos, descargarlos, porque tenemos teléfonos inteligentes, pero hay compañeras de la misma cooperativa con menos conocimiento, otras que no tienen el equipo entonces no lo pueden ver; pero cuando nos encontramos se lo enseñamos y así todas lo vemos”, dijo.

Las metas y expectativas de crecimiento y mejora aún no han terminado para Celia. De hecho, sus dos manzanas de terreno han sido un nuevo comienzo, “una bocanada de aire, para seguir adelante”, como ella misma describió.

“Yo me he quedado sorprendida, los técnicos me han dicho que de una manzana tengo que sacar en promedio 25 quintales oro. Recuerdo que cuando tuvimos el problema de la enfermedad, apenas logramos 13. Por eso, esperamos que con el manejo que se le ha dado, tengamos por lo menos 30 cargas.”

Además de una alta estimación de cosecha, Celia está promoviendo un centro de acopio en su cooperativa, “donde todos los asociados y asociadas acopiemos nuestro café y podamos brindar ese servicio a otros productores, a un buen precio. La idea es que estemos organizados para lograr algo en común, en grupo, en equipo”, concluyó.

Más información:
Gerencia de Comunicación Institucional del IICA.
comunicacion.institucional@iica.int